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Learning, Aprendiendo

DropBox: la solución a los problemas de sincronización 26 octubre, 2008

Hay días en los que descubres aplicaciones que sabes que no dejarás de usar a partir de entonces. Creo que es la mejor crítica que se le puede hacer a cualquier producto software: “lo uso a diario”. DropBox es una de esas aplicaciones. Pero vayamos a la “chicha”, a lo concreto. ¿Para qué sirve DropBox? Para mantener sincronizados los archivos de una carpeta entre distintos ordenadores. Vale… de nuevo, ¿para qué sirve DropBox? 🙂 Ok, veamos algunos casos de uso: estoy trabajando en el PC de casa, sobre un documento que mañana tendré que seguir retocando en el PC de mi despacho. Cuando termino la sesión en el PC de casa, hasta ahora tenía 3 opciones: enviármelo por correo (a mí mismo) para, al día siguiente recogerlo en el PC del trabajo. No está mal, sirve como backup… hasta que un día, tras terminar a las tantas de la mañana en el PC de casa, se te olvida enviártelo por correo. Shit!

Segunda opción: lo pasas a un lápiz USB. Interesante, y también sirve, salvo que te olvides, como antes.
Esas dos opciones combinadas, además, tienen una pega: casa-despacho-casa-despacho… trasiego de versiones y ficheros, por correo y por lápiz USB, hasta que un día te preguntas: ¿dónde está la bolita más nueva? En el correo o en el lápiz USB… en qué lápiz? (tengo 3) ¿en qué versión, la que pone última.odt o la que pone final.odt? 🙂
Tercera opción: un poco geek, pero interesante, consiste en usar un sistema de control de versiones, tipo CVS o Subversion. Así sabrás siempre cuál es la última versión y podrás “moverte en el tiempo” sin problemas… salvo cuando se te olvide, a las 3am, hacer un commit. Ah! si eso ocurre, al día siguiente estarás “tocado y hundido”.
Otra pega de esta tercera opción es que si no tienes conexión y trabajas sobre un fichero del repositorio, cuando vuelvas a tener conexión deberás de acordarte de hacer commit, porque “sólo” no se va a hacer…

Todo los escenarios anteriores sirven para ilustrar la simplicidad de DropBox para resolver el problema. Lo instalas, te identificas, y empiezas a trabajar con tus ficheros sobre una carpeta llamada ~/dropbox (que puedes cambiar si así lo deseas). Cada vez que guardes un fichero en esa carpeta, automáticamente, sin que hagas nada, se realizará un commit contra el servidor DropBox.

Es decir, se guardará una copia de tu fichero en remoto; conservando las versiones anteriores, por si en algún momento dado quisieras volver atrás en el tiempo. Todo de forma transparente. Cuando mañana vayas a tu despacho, en la carpeta DropBox de tu PC tendrás la última versión que tocaste en casa. Sin tocar nada. Magia.

DropBox es multiplataforma: funciona en Linux, MacOSX y Windows. Es un servicio gratuito, hasta 2GB. A partir de ahí, lógicamente tendrás que pagar por el servicio. El almacenamiento de los ficheros realmente se hace contra la nube S3 de Amazon, por lo que la disponibilidad se supone total.

Más magia: puedes compartir tus ficheros. Puedes decidir que ciertas personas tienen que poder acceder a determinada carpeta. Todo lo que dejes ahí se sincronizará con tus colegas. Cuando ellos dejen algo (o modifiquen algo), verás que tu carpeta compartida recibe los cambios instantáneamente.

Si hubiera conflicto entre versiones se marcan como ocurre en CVS o Subversion: en DropBox se le añade al nombre de los ficheros en conflicto información sobre quién tocó esa versión y con cuál se está pegando, para que el usuario sepa que tiene que decidirse por una o por otra. Por ejemplo Fulanito se baja la versión X de un fichero y empieza a editar. Mientras, Menganito se baja la misma versión X y empieza también a editar. Ahora Fulanito sube su versión. Cuando Menganito suba la suya, se podría producir un conflicto, si la zona cambios se solapa.

Por otra parte, si has editado un fichero en DropBox mientras estabas sin conexión, no pasa nada. Cuando la aplicación detecte que vuelve a haber tráfico, se sincronizará contra el servidor central y éste repartirá los cambios (si es necesario) entre las carpetas de los clientes “apuntados” a esa carpeta DropBox.

Tenemos también la posibilidad de compartir cualquier fichero vía web: botón derecho sobre el fichero, extraer URL para compartir. Esa URL la podremos dar a nuestros contactos para que a través del navegador puedan acceder a dicho fichero.

Otro detalle más (¿se nota que me gusta la aplicación? 😉 : los deltas entre dos versiones de un fichero son lo único que se envía cuando éste cambia. Es decir, si tengo un fichero de X MB y sólo he cambiado un bit, no se envían X MB + 1 bit, sino únicamente el bit cambiado (seguramente habrá algo más de contexto, pero creo que se coge la idea)

DropBox tiene más detallitos que hacen de su uso una delicia de experiencia, pero creo que con lo que he dicho ya es más que suficiente como para que lo probéis.

En Linux, la instalación es trivial: basta con que te bajes el paquete binario para tu distro y hagas doble click sobre él para instalarlo. Dios… nos están acostumbrando a no pensar 😉 Si no te fias de binarios que carga el diablo, siempre puedes bajar el paquete con el código fuente y realizar el conjuro adecuado. De todas formas, que nadie se haga demasiadas ilusiones: tenemos el código fuente del plugin DropBox para Nautilus bajo GPL, pero es una “simple” capa de comunicación contra el daemon dropboxd que corre en segundo plano y que es software privativo. Por no haber no hay ni documentación del protocolo entre plugin y daemon… salvo el código fuente.

Una vez instalado DropBox, lo más sencillo es que cierres la sesión y la vuelvas a abrir (técnicamente valdría con abrir una terminal y reiniciar nautilus con el comando killall nautilus, pero si usas Compiz se te puede quedar frito el escritorio, por lo que no cuesta nada cerrar sesión – que no es lo mismo que reiniciar, oiga – )

En cuanto lo instales, verás el iconito de la caja azul en el panel superior (al lado del reloj, parte derecha).

Y en Nautilus, verás una carpeta nueva ~/Dropbox:

Todo lo que guardes en esa carpeta se sincronizará contra el servidor DropBox. Cuando te conectes (usando la misma cuenta) desde otro ordenador, la carpeta ~/Dropbox (o en Win, ~/Mis Documentos/DropBox) obtendrá la última versión, automágicamente, de todos tus ficheros, sin mover un dedo.

  • adrian dice:

    La verdad es que es una gozada. Yo llevo poco más de un mes usándola y sí, la uso a diario 🙂

    Un “problema” es que si, por ejemplo, tienes 2GB en dicha carpeta, vas a tenerlos duplicados en todos los ordenadores en los que sincronices (si son 2, 4GB, si son 3, 6GB… y así). Por fortuna también tenemos la opción de acceder a los ficheros vía web, de modo que si en alguna máquina no necesitamos tener todos los documentos accesibles, siempre podemos bajarlo y subirlo más adelante.

    En fin, yo tengo la versión gratuita pero ya me estoy planteando la de 50GB.

  • el_salmon dice:

    2 GB se antoja poco (la opción del Pendrive sigue siendo muy sencilla y de más capacidad) pero pinta muy bien eso de compartir ficheros asi que lo probaré.

  • Alex dice:

    Prefiero usar google docs

  • Urko dice:

    Dropbox es, efectivamente, una maravilla.

    Google Docs es también una maravilla, pero son cosas distintas. Dropbox es para cualquier tipo de fichero, no sólo texto, hoja de cálculo y presentaciones.

  • xezpeleta dice:

    La idea es muy muy similar a iFolder (http://www.ifolder.com) de Novell. Es más, echo en falta dos características muy interesantes de iFolder en DropBox:

    – Que puedas instalar el servidor donde tu quieras. De esta manera no queda en entredicho la privacidad de los documentos que estás sincronizando.
    – Que sea software libre.

    Lamentablemente el desarrollo de iFolder parece que está un poco abandonado… y personalmente no recomendaría su uso (a nivel profesional) a nadie.

  • Imanol dice:

    Kaixo:

    Yo también estaba usando y probando DropBox y hay una cosa que me ha llamado la atención: me está consumiendo bastante recursos, ¿a vosotros también?. Por lo demás opino como la mayoría: una gozada que se puede quedar corta rápidamente, 2 Gb hoy día se quedan pequeños enseguida.

    Gero arte

  • Endika dice:

    Una pena que no funcione con Dolphin, me parece que todavía no se ha desarrollado nada para KDE ¿verdad?

  • Alberto dice:

    Yo lo tengo instalado bajo Windows y la verdad es que también me he fijado que se está comiendo muchos recursos. Ojalá se den cuenta para que no pierdan posibles usuarios que nos importan las cosas livianas y útiles.

  • […] saber un poco más: Blog de Fernando Plaza, Neoteo, DiarioLinux, Dropbox […]

  • Carlos Ledesma dice:

    lo estoy usando y tiene toda la prestacion del caso, pero…… vayamos por la seguridad de los datos como saber que los datos no estan expuestos a caer en terceras manos que le pueden dar mal uso.
    Los servidores en Internet manejan mucha informacion no tengo noticias sobre seguridad en ellas.

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